El jet set corporativo: negocios vs. placer
El gigante de almacenamiento informático EMC Corp. tiene una flota de cinco aviones que dice que usa para viajes de negocios por el mundo. Además, el presidente ejecutivo Joseph Tucci tiene permiso para hacer un uso personal "limitado" de la aeronave.
Los registros de vuelos de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés) para los aviones de EMC sugieren que estos viajes personales quizá fueron más frecuentes. En un lapso de cuatro años hasta diciembre, los aviones de EMC aterrizaron 393 veces en tres destinos turísticos donde Tucci tiene propiedades vacacionales: Cape Cod, en Massachusetts; la costa de Nueva Jersey y los cayos de Florida.
Uno de los aviones de EMC dedicó 46% de sus vuelos en cuatro años a dichos destinos recreativos. Contando la flota entera, 31% de los vuelos de EMC fueron a o partieron desde esos enclaves turísticos.
Una revisión de esos registros de la FAA por parte de The Wall Street Journal reveló que decenas de aviones privados operados por empresas que cotizan en bolsa hicieron 30% o más de sus viajes a o desde destinos turísticos, a veces hasta más de 50%. Con frecuencia, son lugares donde sus altos ejecutivos tienen casas. El análisis cubrió casi todos los vuelos de aviones en EE.UU. en el período de cuatro años de 2007 a 2010.
Los aviones de empresas son herramientas de negocios vitales que pueden transportar de manera eficiente a ejecutivos a reuniones en sitios remotos, a veces a múltiples ciudades en un mismo día. Permitir el uso ocasional del avión de la compañía para fines personales puede constituir una parte importante del paquete de remuneración de un alto ejecutivo.
El alto porcentaje de viajes a destinos vacacionales en algunos casos sugiere que los aviones de empresas son frecuentemente usados por los ejecutivos para hacer viajes personales. Esto ha suscitado dudas entre algunos expertos acerca de si las compañías están revelando a los accionistas los montos totales que gastan en viajes personales en avión, generalmente considerados el privilegio más caro para los ejecutivos.
Bajo reglas más estrictas de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC, por sus siglas en inglés) implementadas en 2006, tiene que revelarse el costo de viajes personales en aviones de la compañía si excede los US$25.000 por año o más de 10% del costo de todos los privilegios. Los vuelos desde o hacia el trabajo —por ejemplo, de una casa de vacaciones hasta la sede de la empresa— cuentan como viajes personales. Los cálculos revelados de costos deberían ser los asociados con los propios vuelos, como combustible, aranceles de aterrizaje y la factura de hotel de la tripulación. En cambio, no se cuentan los costos fijos, como el precio del avión y los salarios de los tripulantes.
Poca transparencia
"Aún no se informa lo suficiente sobre el uso personal de aviones corporativos", dijo Brink Dickerson, abogado de Troutman Sanders LLP en Atlanta, que asesora a compañías que cotizan en bolsa. Dickerson cuenta que los ejecutivos se dirigen a él tras charlas y presentaciones sobre el tema para describirle cómo han dado parte de viajes personales como si fueran de negocios. "Dicen: 'Así es como lo hacemos, ¿está bien?'". Dickerson cree que es apropiado que los ejecutivos hagan viajes personales en aviones de la compañía, pero las empresas deberían dar parte de ello en vez de "disfrazarlo" como viaje de negocios.
Stewart Reifler, abogado de Vedder Price en Nueva York que representa a ejecutivos en la negociación de paquetes de remuneraciones, dijo que debería darse parte del costo de viajes verdaderamente personales, pero dijo que es difícil distinguir el tiempo de trabajo de un presidente ejecutivo de su tiempo de ocio. "Incluso si van a un centro turístico", señaló, "aún están leyendo papeles, mirando sus BlackBerrys y hablando por teléfono. Uno simplemente no puede separar su vida en compartimentos".
Algunas compañías que aparecieron en la revisión del Journal daban cuenta de costos relativamente menores para vuelos de uso personal en los documentos presentados, aun cuando sus aviones hicieron decenas de viajes a localidades turísticas cerca de residencias de un ejecutivo. Los datos de la FAA no muestran quién estaba a bordo ni el propósito de los vuelos, por lo que es imposible que terceros sepan si había una razón de negocios para volar allí. Asimismo, cuando los viajes de placer se producen en medio de viajes de negocios, el gasto adicional de tales vuelos podría ser mínimo.
En 2009, Leucadia National Corp., conglomerado con sede en Nueva York, reportó menos de US$30.000 en vuelos personales para el presidente Ian Cumming. Los registros de la FAA muestran que los cuatro aviones de Leucadia ese año pasaron 220 horas volando hacia o desde Jackson Hole, Wyoming, y a los Hamptons de Nueva York, lugares donde Cumming tiene casas. Solamente esos vuelos hubieran costado US$708.000, según cálculos del Journal usando estimaciones de costo operativo provistas por la firma consultora Conklin & de Decker Aviation Information.
Más de la mitad de los vuelos de los cuatro aviones de Leucadia desde 2007 hasta 2010 fueron a zonas turísticas o partieron de ellas; 739 fueron a sitios donde ejecutivos de alto rango tienen casas. Leucadia se negó a hacer comentarios. En un directorio telefónico de Jackson Hole aparece una oficina de Leucadia con la misma dirección de una casa de propiedad de Cumming.
Otras compañías dicen que sus intereses comerciales coinciden con los sitios donde sus altos ejecutivos tienen casas. Tal es el caso de Jarden Corp., corporación de productos para el consumidor con sede en Rye, en Nueva York, que vende los esquís K2 y Volkl, las cafeteras Mr. Coffee y los naipes Bicycle.
Pleno cumplimiento
El destino más popular del avión de Jarden, después de su base de Nueva York, era Aspen, Colorado, donde el avión de la compañía aterrizó 151 veces en cuatro años. El presidente ejecutivo de Jarden, Martin Franklin, es un ávido esquiador y su esposa tiene una casa en Aspen. Ian Ashken, director financiero de Jarden, dijo que Franklin vivió en Aspen con su familia en 2006 y 2007. También dijo que Jarden, como importante fabricante de esquís, a veces entretiene a clientes en Aspen y tiene una oficina allí con "no más de dos personas".
Debido en parte a esa oficina, dijo la compañía, el vuelo en aviones de Franklin hasta el centro turístico de montaña y desde allí era para fines de negocios. También dijo que algunos de los trayectos en Aspen eran vuelos de "reposicionamiento", en los que el avión volaba una corta distancia para ahorrar costos de hangar.
La aeronave ejecutiva de Jarden también vuela a oficinas en lugares como Wichita, Kansas, y Greenville, en Tennessee, pero un 55% de los vuelos fue a destinos turísticos, entre ellos Aspen y la isla de Antigua, en el Caribe, donde vive el padre de Franklin. Esos vuelos le habrían costado US$3,7 millones a la compañía, según cálculos del Journal. En sus expedientes, Jarden informó de US$1,9 millones en viajes personales, sin incluir reembolsos no revelados de otros ejecutivos además de Franklin.
La compañía dijo que "cumple plenamente" con las reglas de la SEC. "Si tuviéramos un avión privado tan sólo para nuestro placer personal, eso sería inadmisible. El propósito de tener el avión es permitirnos hacer negocios de la manera en que lo hacemos", dijo Ashken.
Cliff Hoover, director de inversión de Dreman Value Management en Jersey City, Nueva Jersey, que tiene acciones de Jarden, dijo que "los accionistas deberían interesarse" sobre privilegios como el uso de aviones de la compañía. "Si hubiera un verdadero abuso, lo desaprobaríamos", señaló. Hoover dijo que dada la posición de Jarden como fabricante de esquís, muchos vuelos a Aspen no necesariamente serían inapropiados, pero alcanzarían para "hacer que se evaluara (la situación) dos veces".
Fuente: Wall Sreet Journal
Los registros de vuelos de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés) para los aviones de EMC sugieren que estos viajes personales quizá fueron más frecuentes. En un lapso de cuatro años hasta diciembre, los aviones de EMC aterrizaron 393 veces en tres destinos turísticos donde Tucci tiene propiedades vacacionales: Cape Cod, en Massachusetts; la costa de Nueva Jersey y los cayos de Florida.
Uno de los aviones de EMC dedicó 46% de sus vuelos en cuatro años a dichos destinos recreativos. Contando la flota entera, 31% de los vuelos de EMC fueron a o partieron desde esos enclaves turísticos.
Una revisión de esos registros de la FAA por parte de The Wall Street Journal reveló que decenas de aviones privados operados por empresas que cotizan en bolsa hicieron 30% o más de sus viajes a o desde destinos turísticos, a veces hasta más de 50%. Con frecuencia, son lugares donde sus altos ejecutivos tienen casas. El análisis cubrió casi todos los vuelos de aviones en EE.UU. en el período de cuatro años de 2007 a 2010.
Los aviones de empresas son herramientas de negocios vitales que pueden transportar de manera eficiente a ejecutivos a reuniones en sitios remotos, a veces a múltiples ciudades en un mismo día. Permitir el uso ocasional del avión de la compañía para fines personales puede constituir una parte importante del paquete de remuneración de un alto ejecutivo.
El alto porcentaje de viajes a destinos vacacionales en algunos casos sugiere que los aviones de empresas son frecuentemente usados por los ejecutivos para hacer viajes personales. Esto ha suscitado dudas entre algunos expertos acerca de si las compañías están revelando a los accionistas los montos totales que gastan en viajes personales en avión, generalmente considerados el privilegio más caro para los ejecutivos.
Bajo reglas más estrictas de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC, por sus siglas en inglés) implementadas en 2006, tiene que revelarse el costo de viajes personales en aviones de la compañía si excede los US$25.000 por año o más de 10% del costo de todos los privilegios. Los vuelos desde o hacia el trabajo —por ejemplo, de una casa de vacaciones hasta la sede de la empresa— cuentan como viajes personales. Los cálculos revelados de costos deberían ser los asociados con los propios vuelos, como combustible, aranceles de aterrizaje y la factura de hotel de la tripulación. En cambio, no se cuentan los costos fijos, como el precio del avión y los salarios de los tripulantes.
Poca transparencia
"Aún no se informa lo suficiente sobre el uso personal de aviones corporativos", dijo Brink Dickerson, abogado de Troutman Sanders LLP en Atlanta, que asesora a compañías que cotizan en bolsa. Dickerson cuenta que los ejecutivos se dirigen a él tras charlas y presentaciones sobre el tema para describirle cómo han dado parte de viajes personales como si fueran de negocios. "Dicen: 'Así es como lo hacemos, ¿está bien?'". Dickerson cree que es apropiado que los ejecutivos hagan viajes personales en aviones de la compañía, pero las empresas deberían dar parte de ello en vez de "disfrazarlo" como viaje de negocios.
Stewart Reifler, abogado de Vedder Price en Nueva York que representa a ejecutivos en la negociación de paquetes de remuneraciones, dijo que debería darse parte del costo de viajes verdaderamente personales, pero dijo que es difícil distinguir el tiempo de trabajo de un presidente ejecutivo de su tiempo de ocio. "Incluso si van a un centro turístico", señaló, "aún están leyendo papeles, mirando sus BlackBerrys y hablando por teléfono. Uno simplemente no puede separar su vida en compartimentos".
Algunas compañías que aparecieron en la revisión del Journal daban cuenta de costos relativamente menores para vuelos de uso personal en los documentos presentados, aun cuando sus aviones hicieron decenas de viajes a localidades turísticas cerca de residencias de un ejecutivo. Los datos de la FAA no muestran quién estaba a bordo ni el propósito de los vuelos, por lo que es imposible que terceros sepan si había una razón de negocios para volar allí. Asimismo, cuando los viajes de placer se producen en medio de viajes de negocios, el gasto adicional de tales vuelos podría ser mínimo.
En 2009, Leucadia National Corp., conglomerado con sede en Nueva York, reportó menos de US$30.000 en vuelos personales para el presidente Ian Cumming. Los registros de la FAA muestran que los cuatro aviones de Leucadia ese año pasaron 220 horas volando hacia o desde Jackson Hole, Wyoming, y a los Hamptons de Nueva York, lugares donde Cumming tiene casas. Solamente esos vuelos hubieran costado US$708.000, según cálculos del Journal usando estimaciones de costo operativo provistas por la firma consultora Conklin & de Decker Aviation Information.
Más de la mitad de los vuelos de los cuatro aviones de Leucadia desde 2007 hasta 2010 fueron a zonas turísticas o partieron de ellas; 739 fueron a sitios donde ejecutivos de alto rango tienen casas. Leucadia se negó a hacer comentarios. En un directorio telefónico de Jackson Hole aparece una oficina de Leucadia con la misma dirección de una casa de propiedad de Cumming.
Otras compañías dicen que sus intereses comerciales coinciden con los sitios donde sus altos ejecutivos tienen casas. Tal es el caso de Jarden Corp., corporación de productos para el consumidor con sede en Rye, en Nueva York, que vende los esquís K2 y Volkl, las cafeteras Mr. Coffee y los naipes Bicycle.
Pleno cumplimiento
El destino más popular del avión de Jarden, después de su base de Nueva York, era Aspen, Colorado, donde el avión de la compañía aterrizó 151 veces en cuatro años. El presidente ejecutivo de Jarden, Martin Franklin, es un ávido esquiador y su esposa tiene una casa en Aspen. Ian Ashken, director financiero de Jarden, dijo que Franklin vivió en Aspen con su familia en 2006 y 2007. También dijo que Jarden, como importante fabricante de esquís, a veces entretiene a clientes en Aspen y tiene una oficina allí con "no más de dos personas".
Debido en parte a esa oficina, dijo la compañía, el vuelo en aviones de Franklin hasta el centro turístico de montaña y desde allí era para fines de negocios. También dijo que algunos de los trayectos en Aspen eran vuelos de "reposicionamiento", en los que el avión volaba una corta distancia para ahorrar costos de hangar.
La aeronave ejecutiva de Jarden también vuela a oficinas en lugares como Wichita, Kansas, y Greenville, en Tennessee, pero un 55% de los vuelos fue a destinos turísticos, entre ellos Aspen y la isla de Antigua, en el Caribe, donde vive el padre de Franklin. Esos vuelos le habrían costado US$3,7 millones a la compañía, según cálculos del Journal. En sus expedientes, Jarden informó de US$1,9 millones en viajes personales, sin incluir reembolsos no revelados de otros ejecutivos además de Franklin.
La compañía dijo que "cumple plenamente" con las reglas de la SEC. "Si tuviéramos un avión privado tan sólo para nuestro placer personal, eso sería inadmisible. El propósito de tener el avión es permitirnos hacer negocios de la manera en que lo hacemos", dijo Ashken.
Cliff Hoover, director de inversión de Dreman Value Management en Jersey City, Nueva Jersey, que tiene acciones de Jarden, dijo que "los accionistas deberían interesarse" sobre privilegios como el uso de aviones de la compañía. "Si hubiera un verdadero abuso, lo desaprobaríamos", señaló. Hoover dijo que dada la posición de Jarden como fabricante de esquís, muchos vuelos a Aspen no necesariamente serían inapropiados, pero alcanzarían para "hacer que se evaluara (la situación) dos veces".
Fuente: Wall Sreet Journal



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